viernes, 2 de mayo de 2008

Una revelación (“no te doy otra nomás…”)

Hace unos años tuve una revelación que quiero compartir este día. Fue viendo televisión y trataba de uno de los hombres que me ha dado varias alegrías y muchas carcajadas en esta vida. De pronto, en una entrevista televisiva, Edgar vivar cuenta que en la vida real fue vecino de Ramón Valdés, pues le alquilaba el departamento contiguo que era de su propiedad. En la entrevista tratada de dar a conocer como era Ramón Valdés en la vida cotidiana. Él tuvo la suerte de conocerlo de cerca por ser su amigo y vecino. Contaba que era una persona extraordinaria y mucho más gracioso y divertido de lo que conocemos de él por el Chavo del Ocho. Y todo esto se puede resumir en la siguiente anécdota. Ramón Valdés estaba en el lecho de muerte, jugándose los descuentos, en pocas palabras: con un pie en la otra. Ya grave. Y como es lógico, su amigo Edgar Vivar lo va a visitar. Con esfuerzo, Valdés le pide que se acerque, Vivar conmovido por el momento acerca su oído para escuchar a su amigo. Entonces Ramón alcanza a decirle: “creo que esta vez no le voy a poder pagar la renta señor barriga” robándole a Vivar una risa y algunas lágrimas.
Al momento de verlo me emocione y reí como un loco a la vez. Recuerdo habérselo contado a todos mis amigos cuando tuve oportunidad. La revelación fue comprobar que en las circunstancias más difíciles el humor es siempre la mejor manera de aliviar los dolores del corazón y del alma. Lo había oído muchas veces antes, de las propiedades terapéuticas del humor y lo sano que es reírse y todo eso, pero nunca el concepto fue tan claro como en la anécdota de Vivar y Valdés o del señor Barriga y Don Ramón. La otra revelación es que esta vida hay que vivirla sin miedos o riéndonos de ellos si es posible. Más aún cuando nos toca despedirnos de ella. Pues al morir, supongo, se enrumba uno en un viaje y lo mejor es llevar paz en la mochila y una sonrisa en el bolsillo. Recuerdo que era niño cuando Don Ramón nos dejó, estaba casualmente ese día en el circo de La Chilindrina, ella se enteró ese día de la partida de su padre y le dedicó una sentida canción entre lágrimas y pena. No imaginaba que tantos años después Don Ramón me revelaría tan sabia lección.
Y sí, yo también te admiro Don Ramón.


5 comentarios :

C. and Joe dijo...

Notable Post... alguna vez escribí sobre las cosas buenas y simples de la vida, y dentro de mi lista, precisamente estaba reir hasta las lágrimas. Creo que hay pocas sensaciones mejores que tener dolor de guata de tanto reirse! Concuerdo plenamente, y sin duda los miedos hay que erradicarlos, porque a la larga, como bien dicen los red hot chili peppers, es mejor arrepentirse de las cosas que uno hizo que lamentar las que no hiciste!
Un abrazo,
Joe

carpote dijo...

Sin duda Don Ramón me hizo reír hasta la barriga señor dolor... no, no: quiero decir hasta el dolor de barriga señor Joe. Jaja. Ya enserio, gracias por el coment Joe y por la buena onda. Esta muy bueno lo del los Red Hot.
Otro abrazo.

carpote

a dijo...

gracias x la visita y doblemente gracias x contarnos esta anecdota-vivencia.

pa mí los más grandes del mencionado programa son: d.ramon y godines.

salu2

x_x

carpote dijo...

Ron Dobotv, es usted un genio. No por sus fantásticos y divertidos dibujos (http://robotve.blogspot.com/) sino por tener entre sus favoritos a Don Ramón y a Godines. Con sólo recodar a ese par de personajes, se me escapan algunas de carcajadas.
Saludos.

carpote

Anónimo dijo...

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