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martes, 9 de junio de 2009

El hombre perenece a la tierra


En tiempos en los que la voz de las minorías no es oída, en donde se cree que hay quienes se resisten al "progreso" y se vive de espaldas al medio ambiente, es bueno leer con atención las palabras del jefe Seattle. Las comunidades nativas son un patrimonio de la humanidad.

Respuesta del Jefe Seattle al Gobernador Territorial de los Estados Unidos de América Isaac I. Stevens (enero 1854)


El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad.

Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Washington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

martes, 12 de agosto de 2008

Las testigos, el árbol y el guitarrista gitano.

Luego del paseo dominguero con Harpo y Dharma, mientras me preparaba para desayunar oyendo la primera canción de un disco de Django Reinhardt: tocan la puerta. Los perros como siempre ladrando mucho y yo como siempre pidiendo que se calmen. Abro la puerta y me encuentro con dos señoras y un bebe en un coche. El día es soleado pero corre una brisa fresca. Una de las señoras me pregunta si estoy preparado para el fin del mundo. Yo pienso de pronto en aquello de “creo que esta vez no le voy a poder pagar la renta señor barriga” y mientras sonrío respondo: eso creo. Al observar que ella toma un pequeño panfleto con un contenido que ya he tenido oportunidad de ver antes, le digo:

-No gracias, no estoy interesado.

Porque la verdad es que si lo tomo y le digo que gracias pero no tengo tiempo y le prometo leerlo: ella se iría tranquila y yo volvería a la música y el desayuno. Pero nunca leería el panfleto y terminaría en el tacho como toda la correspondencia y publicidad que recibo. Mejor que lo guarde y se lo de a alguien que le pueda sacar provecho.

-¿Por qué no está interesado?, ¿puedo saberlo?- Me pregunta de manera educada y amable.

lunes, 21 de abril de 2008

El oso, el foco y los terrícolas

El oso Polar.
El miércoles fui a comprar a un supermercado de por aquí. Encontré unos peluches de animales, eran para ayudar a conservar el medioambiente. Estaban muy bellos pero no tenían precio. Una tortuga, un jaguar, un búfalo y un oso polar representaban a los océanos, las selvas vírgenes, los animales en peligro de extinción y el deshielo de los polos respectivamente. Cogí un oso polar, porque me preocupa el calentamiento global, que los osos polares se queden sin habitat y además porque siempre he pensado que se parecen a mi perro Harpo.
Al momento de pagar la cajera algo sorprendida por el oso polar, me dijo que costaba $7. Pensé que si en algo ayudaba para que los “Harpos” del polo norte no se quedaran sin casa estaba bien. Casi me salen más caros mis impulsos ambientalistas, cuando ya estaba casi fuera de Publix y escucho el desesperado “excuse me Sir” de la cajera pues ya andaba dejando mi leche de soya chocolatada de puro contento por el oso polar de peluche. Es un oso muy bello y aunque es supuestamente un juguete para perros, no se los dejo a Harpo y Dharma, pues lo dejarían hecho añicos en pocos minutos. Casi como estamos dejando en añicos nuestro planeta a cada segundo.