lunes, 26 de enero de 2009

La Futbología

Hace unos días mi primo dijo: “si te das cuenta, todos somos supersticiosos”. Eso me dejó pensando, pues no me considero un amigo de los horóscopos, el tarot o que la suerte de una persona pueda cambiar por el color del gato que se le cruce. He roto espejos, abro el paraguas dentro de casa para no mojarme, he derramado sal, pasé por debajo de escaleras innumerables veces y he leído a través del espejo otras tantas (mi abuela aseguraba que era tan malo como romperlo). No porque desafíe las supersticiones, tampoco me preocupan mucho, ha sido más por torpe, distraído o quizá por ver al Chapulín Colorado y al Chavo de 8 por años. De niño una gata negra a la que bauticé como Popotes era la mejor compañía que un hijo único con padre que trabaja y madre lejos podía tener. Y si bien no me gustan las herraduras, si me ha gustado desde niño llevar una piedra en el bolsillo o atesorar objetos pensando que me traen suerte o me confieren poderes mágicos

jueves, 4 de diciembre de 2008

La vida silvestre en WPB: las arañas gigantes


Todas las noches saco a pasear a Harpo y Dharma. El cielo está generalmente despejado, se pueden ver las estrellas y se siente un enorme espacio sobre la cabeza. Dentro de las casas las luces están encendidas y los reflejos de los televisores se proyectan en las cortinas. Ocasionalmente se puede ver a alguien fumando un cigarrillo o conversando por el teléfono, pero la calle está generalmente vacía y se oyen pocos autos. El camino hace una curva por el jardín de una casa que tiene un pequeño bosque de bambú.

martes, 28 de octubre de 2008

Chacalón y La Nueva Crema.

En diciembre pasado visite Lima por última vez y me reuní con Andrés y Francisco, mis buenos amigos y más grandes proveedores de música en esta vida. Desde la última vez que tuvimos la oportunidad de escuchar música juntos había pasado poco más de un año. Los muchachos andaban especialmente entusiasmados con Procol Harum y Los Destellos. De Los Destellos no había oído nunca nada, la verdad no tenía ni la menor idea. Y eso es muchas veces mejor. Perderte algo bueno en música no es del todo malo, pues tienes la oportunidad de descubrirlo y disfrutarlo: algo así como una garantía de futuros buenos ratos. Y así fue, Los Destellos son increíbles. No había oído mucho Procol Harum, sólo recordaba “A Whiter Shade of Pale” de la que mi padre se ha proclamado fanático en más de una ocasión y me recuerda además de manera inmediata a Nick Nolte en el papel de pintor en una de las tres historias de la película “New York Stories”. Los muchachos sabían que por lo menos había escuchado esa canción. La canción más famosa no es siempre la mejor. En muchas ocasiones, como en esta, es sólo la punta del iceberg.

lunes, 22 de septiembre de 2008

No Busco Novia

En cuestiones de amor: el que busca no siempre encuentra.
Es una humilde teoría, una formula personal acerca del amor que he aprendido a fuerza de alegrías y decepciones. Una de las razones por la que no busco novia es porque creo que muchas veces al buscar uno crea una forma. Como esos juegos de niños donde uno debe meter el circulo en un agujero, el cuadrado en el hueco similar y lo mismo con el triangulo. Uno crea una forma, una expectativa para que alguien encaje en ella. Si un triangulo intenta entrar por el espacio del círculo: no entrará jamás. Creo que cuando uno crea una forma, un deseo o expectativa, está creando a la vez límites para uno. En cuestiones de amor: prefiero no buscar.

martes, 12 de agosto de 2008

Las testigos, el árbol y el guitarrista gitano.

Luego del paseo dominguero con Harpo y Dharma, mientras me preparaba para desayunar oyendo la primera canción de un disco de Django Reinhardt: tocan la puerta. Los perros como siempre ladrando mucho y yo como siempre pidiendo que se calmen. Abro la puerta y me encuentro con dos señoras y un bebe en un coche. El día es soleado pero corre una brisa fresca. Una de las señoras me pregunta si estoy preparado para el fin del mundo. Yo pienso de pronto en aquello de “creo que esta vez no le voy a poder pagar la renta señor barriga” y mientras sonrío respondo: eso creo. Al observar que ella toma un pequeño panfleto con un contenido que ya he tenido oportunidad de ver antes, le digo:

-No gracias, no estoy interesado.

Porque la verdad es que si lo tomo y le digo que gracias pero no tengo tiempo y le prometo leerlo: ella se iría tranquila y yo volvería a la música y el desayuno. Pero nunca leería el panfleto y terminaría en el tacho como toda la correspondencia y publicidad que recibo. Mejor que lo guarde y se lo de a alguien que le pueda sacar provecho.

-¿Por qué no está interesado?, ¿puedo saberlo?- Me pregunta de manera educada y amable.

lunes, 14 de julio de 2008

Mr Carlous y las naranjitas chinas. (segunda entrega)

Mr. Carlous manejaba cada día una de las tres rutas del after school program. En su ruta se juntaban particularmente los niños más traviesos del programa y quien sabe acaso del estado de Florida. Las cosas se ponían difíciles para Mr. Carlous, pues sin duda los viajes eran los momentos más duros del trabajo pues los niños aprovechaban para jugar y armar bullanga a su gusto. Los más pequeños se animaban a saltar o hasta bucear bajo los asientos. Todo este barullo se producía a sabiendas del espíritu calmo y distendido de Mr. Carlous. Mr. Carlous se hacía de la vista gorda al percibir por el espejo retrovisor los primeros movimientos de desorden, las primeras risas contenidas y susurros.