Hoy se cumplen nueve años. Yo andaba enamorado de Ngunda, encantado con su belleza y maravillado por sus habilidades y aura de perra sabia. No sólo había recibido sus arañazos cuando cachorra, sino había pasado como muchos amigos, acariciándola y disfrutando de una relación prestada con la perra de Sebastián y Gonzalo.El verano de 1999 teníamos en casa tres gatos. No recuerdo exactamente como logré convencer a mi padre para que aceptara a un nuevo integrante en la familia.


